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Mucho se habla hoy en día de la lactancia a demanda, casi podríamos asegurar que la mayoría de las mujeres embarazadas o con hijos pequeños saben sobre este tipo de alimentación. Pero…

¿A qué nos referimos realmente cuando hablamos de lactancia a demanda?

Con este término, hablamos sobre un tipo de alimentación natural, que respeta los tiempos naturales y fisiológicos del bebé o niño pequeño. Es decir, que será él/ella quién decida cada cuánto y cuándo tomar. Sí, así de sencillo.

Y esto, lejos de ser una moda nueva o algo new-age para algunos pocos, es uno de los motivos por los cuales hemos sobrevivido como especie por tantos años.

Pensemos por un momento en cómo habrán hecho nuestros antepasados cuando no existían los relojes ni los teléfonos con alarma. Simplemente alimentaban a sus crías cuando éstas manifestaban su necesidad, porque eso es lo que hacen los mamíferos. Es fundamental olvidarnos de las recomendaciones totalmente desactualizadas y desinformadas que aseguraban que el pecho se debía dar cada tres horas y no antes, durante un máximo de quince o veinte minutos.

Huír de mandatos impuestos y sin sentido, hará más libre y cómoda la vida de la madre, y la de su bebé

Pero entre nosotros, los humanos, hemos aprendido a desconfiar de nuestros instintos más primitivos, y dejamos en manos de terceros el saber acerca de cuestiones básicas como la alimentación de nuestros hijos. Por un lado, es verdad que hay profesionales que han estudiado durante años y que conocen los requerimientos nutricionales de bebés y niños, tanto médicos pediatras, como enfermeras y asesoras en lactancia, tienen información que puede ser valiosa, necesaria y que muchas veces necesitamos consultar. Pero también es otra gran verdad, que el sistema médico se las ha arreglado bastante bien para que ante la primera duda acerca de nuestra capacidad de amamantar, tengamos a mano un biberón de leche de fórmula que aparece como “el salvador”.

Entonces, cuando la madre tiene deseos de amamantar (porque si hay algo que debemos respetar es el deseo materno, ante todo) lo único que necesita es información y acompañamiento. Y uno de los pilares de la lactancia exitosa tanto para la mamá como para el bebé, es la frecuencia y duración “a demanda”.

Trucos y consejos sobre lactancia a demanda

Como verás, mencionamos un mínimo de tomas al día, sin limitar su cantidad. Es decir, hablamos de ocho tomas diarias de base, pero si el bebé hace diez, doce o catorce, también está bien. La leche materna no tiene riesgos de pro¡ducir sobre alimentación. Y los bebés son los únicos que pueden determinar cuándo se llenaron y cuándo están listos para tomar nuevamente.

¡Veámoslo con un ejemplo!

Dos personas pueden comer exactamente el mismo plato, comenzando en el mismo momento. Cada una terminará su porción en momentos distintos, pero además, al momento de tener hambre nuevamente, también habrá una diferencia. Simplemente porque cada persona es distinta y por ende también lo es su capacidad gástrica y su tiempo de digestión. Por ésto, no podemos suponer (ni nosotras, ni nadie) cuando va a ser el momento en que nuestro bebé querrá volver a mamar. No existe ecuación matemática que nos permita saber de antemano cuánto y con qué frecuencia debe alimentarse un bebé.

La lactancia a demanda es lo natural para el bebé, porque le permite comer cantidades adecuadas al tamaño de su estómago.

Diferencia con la leche de fórmula

Con la leche de fórmula, en cambio, sí hay horarios y cantidades que hay que seguir de forma consciente y con relativa exactitud, puesto que es un médico quién la receta y conoce perfectamente la dificultad de digestión que le generará al sistema digestivo aún inmaduro del bebé.

Uno de los puntos a tener en cuenta es que las proteínas presentes en la leche de fórmula son más grandes y pesadas que las de la leche materna, por lo cual muchas personas se confunden y creen que la fórmula “llena más”, cuando en realidad los deja sin energías para otra cosa que no sea realizar la digestión.

Por lo general se hace mucho hincapié en la importancia de darle leche materna al niño cada vez que lo pida, pero no tenemos que olvidar que es igual de importante que la duración de cada toma también sea marcada por el bebé. ¿Por qué? Porque se sabe que el pecho produce leche constantemente, pero que luego de unos minutos de comenzada la succión activa, comienza a salir la leche con mayor contenido graso. Y queremos que el bebé la consuma porque así nos aseguramos que engordará bien y que sus órganos (especialmente el cerebro, en los primeros días) recibirán los nutrientes y componentes necesarios para madurar y crecer adecuadamente.

La leche materna es un fluido vivo, más parecido a la sangre que a un preparado farmacológico. Su composición y sus funciones van cambiando a lo largo del día, pero principalmente a medida que el bebé va creciendo.

Calostro, el oro líquido

El calostro, es esa leche inicial que generan las madres después de parir y durante aproximadamente tres días, es una leche rica en proteínas inmunológicas (IgA principalmente) que funcionan como anticuerpos fundamentales para el organismo indefenso del recién nacido, también posee gran cantidad de beta-caroteno, motivo por el cual es de color más amarillo o anaranjado. Su textura es espesa en comparación con la leche madura y aparece en pequeñas cantidades, ideal para el estómago e intestinos inmaduros del bebé.

Durante la etapa calostral es importante que la mamá ponga tan seguido al bebé al pecho como le sea posible, de esta manera, asegurará una buena producción a futuro y ayudará a que el bebé pueda eliminar el meconio, gracias a la acción laxante natural del calostro (también conocido como “oro líquido” debido a sus innumerables beneficios).

La leche materna también madura

A medida que van pasando los días y el bebé va succionando y generando estímulo en la glándula mamaria, la leche comienza a “madurar” junto con las necesidades de la cría. Comienza a ser más rica en grasas, con una gran presencia de ácidos grasos esenciales, necesarios para el funcionamiento del cerebro, el sistema nervioso y la vista.

La composición de minerales de la leche es en todas sus versiones (calostro, de transición o madura) exactamente lo que el bebé necesita para mantener sus niveles electrolíticos adecuados.

Lactancia materna🤱 = 🥛 + 💪 + 💕

Estos son algunos de los componentes fundamentales de la leche humana, que beneficiarán al bebé o niño durante toda su lactancia.

Pero no deberíamos dejar de lado todo aquello que el niño recibe junto con el alimento a través del pecho de su madre: amor, sostén, contención y calma. Para un recién nacido todo lo que lo rodea es fuente de desconcierto y miedo, está conociendo sensaciones, olores, sonidos y estímulos que nunca antes había percibido. Y lo único que tiene como referente es el pecho de su madre, que además de alimentarlo, le brinda seguridad. Se sabe que el olor (imposible de distinguir por nosotros, adultos) que posee el pezón materno es el mismo que tenía el líquido amniótico que cobijó al bebé durante nueve meses. Es entendible que solo estando allí se sienta cómodo y en paz.

Entonces cuando hablamos de lactancia a demanda, también hablamos de “nutrición emocional”. Aquí entra también la recomendación de no ofrecer chupete al bebé por lo menos durante el primer mes, ya que no solo interfieren con el patrón de succión que el pequeño hace en el pecho, si no que termina funcionando como separador entre una toma y otra.

El pecho materno, una fábrica que trabaja 24/7

También es muy importante mencionar que el pecho materno funciona como una fábrica: mientras más demanda hay, mayor producción  de leche habrá. Y como uno de los miedos o fantasmas más comunes en las madres es tener poca producción láctea, aquí te compartimos el secreto que nunca falla: ofrece el pecho cada vez que tú bebé o niño te lo pida.

El cuerpo humano es tan perfecto que producirá la cantidad justa para las necesidades específicas de la cría, es por esto que las madres de mellizos pueden amamantar exclusivamente a ambos sin ningún inconveniente. Porque la glándula mamaria generará tanta leche como se le pida. Y la mejor manera de pedir, es dejando que el bebé tome, las veces que quiera, el tiempo que lo desee.

Es clave que la comunicación innata entre el bebé y el pecho no sea vea afectada por elementos externos que pretendan -aún desde la buena fé- limitarla y/o controlarla. Si dejamos que el reloj entre en este diálogo pecho-bebé, probablemente terminemos interfiriendo en el perfecto mecanismo de producción láctea y tengamos como resultado un desajuste entre las necesidades reales del pequeño y la cantidad de leche ingerida.

Si queremos que el bebé crezca sano, con un peso adecuado y las mejores posibilidades nutricionales, debemos entregarnos a la lactancia a demanda, de lleno y tan pronto como sea posible.

Para finalizar, te recordamos una de las recomendaciones principales de la Organización Mundial de Salud, con respecto a la alimentación de lactantes:

infografia lactancia materna a demanda kikinu

“La lactancia materna exclusiva durante 6 meses es la forma de alimentación óptima para los lactantes. Posteriormente deben empezar a recibir alimentos complementarios, pero sin abandonar la lactancia materna hasta los dos años o más.”

Ileana y Aldana,

Bebés
3 Respuestas Compartir

Respuestas

  1. hace 2 años

    Excelente artículo

  2. hace 2 años

    Hola David! Muchas gracias por tus palabras. Y es tal como decís, hoy en día hay un exceso de información dando vueltas y muchas veces eso termina generando una desconexión con lo más interior nuestro: responder a las demandas del bebé.

    ¡Que bueno que te haya gustado!

    Con respecto a tu consulta, la OMS recomienda fuertemente la lactancia materna hasta los dos años como mínimo. De ahí en más, lo que para cada díada mamá-bebé funcione, va a estar bien. La lactancia requiere de mucha entrega por parte de la mamá y de la voluntad del niño, entre otras variables. Mientras ambos disfruten del proceso, no habría motivo por el cual destetar. Con niños/as ya más grandes, que comprenden nuestras explicaciones y demás, nosotras recomendamos pautar en qué circunstancias y de qué modo continuar con la lactancia, para que la mamá esté cómoda. Como por ejemplo: pedir el pecho y no ir corriendo y subirle la ropa a la mamá en cualquier situación, porque a muchas mujeres puede incomodarles… y demás.

    De nuevo, mientras que se respete el deseo y la voluntad materna, y el niño/a quiera seguir tomando, no hay límite marcado para amamantar.

    ¡Saludos!

  3. hace 2 años

    Ileana y Aldana.

    En primer lugar felicidades por tan excepcional, completo y riguroso artículo.
    Muchísimas gracias por compartir vuestro conocimiento y experiencia con todos nosotros.

    Pese a que yo ya pasé esa etapa (mi hija tiene 9 y el pequeñín casi 4 ya), leyendo vuestro artículo, me han venido a la mente maravillosos recuerdos de esa etapa increíble. Porque siendo incuestionable que el vínculo madre-bebé es único e insuperable, como padre se disfruta muchísimo viendo (y aportando en la medida de lo posible) esa maravillosa simbiosis que la naturaleza nos brinda.

    Pensaba también mientras lo leía, que ojalá hubiera dispuesto en su momento de información tan rigurosa y esquematizada. Durante la paternidad, en sus diferentes fases, vamos tan perdidos y es tanta la información, que se agradece aquella verdaderamente de calidad, clara, concisa y esquematizada.

    Desde mi ignorancia, recuerdo como personalmente defendía la lactancia a demanda, porque sencillamente lo veía lo más natural y de sentido común (ya sabéis, «el menos común de los sentidos»). Si el niño tiene hambre, se le da de comer…así de fácil. Pero en esta sociedad sobre informada, donde todo el mundo sabe de todo, te encuentras opiniones de todos los gustos y colores.

    Como digo, vuestro artículo me ha resultado de lo más interesante. Gracias.
    Me queda una duda de un tema relacionado del que también he escuchado muchas y variadas opiniones: ¿hasta que edad es recomendable darle el pecho a los niños? He escuchado desde los 6 meses, hasta los ¡¡7 años!!

    ¿Cuál es vuestra opinión al respecto?
    Gracias y un saludo.

    David