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La leche materna se puede refrigerar o congelar siempre y cuando una vez almacenada en el envase o biberón se deje reposar un poco y después, congelarla lo antes posible. Lo ideal es depositarla en el mismo envase que se va a refrigerar y ahí puede permanecer un par de días, es preciso tener en cuenta que los envases no se deben llenar por completo puesto que la leche sube de volumen al ser congelada.

Un truco que me funciona muy bien al momento de congelarla es meterla en envases pequeños, debidamente marcados con la fecha y hora para llevar la secuencia y el orden y evitar desperdiciarla. En el momento de usarla, además es necesario calentarla en el mismo recipiente que se congeló.

Esto se hace en los casos que liberamos mayor cantidad de leche y para preservarla la podemos congelar. También si debemos tomar algún medicamento que no sea recomendable para el bebé, se puede hacer esto para tener reserva de leche materna durante esos días.

¿Has probado esta técnica? ¿Cómo fue tu experiencia?

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